...un poco más
curtida pero no menos sensible, de mirada limpia y tenacidad a prueba de sacrificio.
Ella es universal:
la encuentras en la casa, en el surco, junto a las flores y a las aves, a lomo
de un caballo, cultivando la tierra, podando un árbol, bien
"plantada" en sus criterios, superándose cuando puede, junto a sus
hijos y siempre abriendo caminos, como reinas de un panal genuinamente cubano
que sigue echando raíces también por su existencia.
¡Felicidades para las mujeres rurales de Cuba,
de todo corazón!
